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lunes, 4 de noviembre de 2013

CANTES Y COSAS DE IDA Y VUELTA

Negra son mis ilusiones;
negra mi negra ventura,
negro es el aborrecer ,
pero más negro el querer
sin esperanza ninguna.

(Guajira)


Artículo completo publicado en el Diario de la Bahía de Cádiz

Me gustan en especial aquellas relaciones de ida y vuelta, da lo mismo de donde partan, si de aquí para allí, o de allí para aquí, lo que si es verdad es que una vez que parten, llegan y vuelven, y vuelven a partir, y vuelven a regresar, cada vez más ricas en matices, cada vez más mestizas, con incorporación de sones y ritmos que hasta entonces que no se reconocían a ellas mismas.

Dentro de los palos flamencos se consideran cantes de ida y vuelta la milonga, la vidalita, la rumba, la colombiana y la guajira entre otros. Desde Cuba, Uruguay, Colombia o Argentina y fundamentalmente a través de Cádiz y los cantaores gaditanos, se hace más grande y más rico el flamenco.

Fernando Quiñones, decía "se ha producido un singular trasiego folklórico, una ida y vuelta sobre el Atlántico, con un eje rector del fenómeno: Cádiz, tocado una vez para siempre por la inconfundible garra vital de lo sudamericano y por su variado sello".

De ida y vuelta son la olas que llegan a la Caleta, la mecen, en un vaivén continuo, renovadas cada vez que llegan a la orilla. Unas veces de forma suave, y acaricia su arena, otras violentas, pero con esa violencia adolescente que descubre al otro. Mientras sus barcas amarradas, siempre dispuestas a salir en cualquier momento a la mar, miran con envidia al castillo de San Sebastián, que está a punto de soltar amarras del Paseo Quiñones, de salir navegando y dejar Cádiz atrás para encontrarse cara a cara con el Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro en la Habana.

En las relaciones entre dos , y en una dimensión diferente, también hay relaciones de ida y vuelta, es más, si no se da esta reciprocidad, simplemente no hay relación. Lo del amor platónico al final sólo es una cosa para justificar poesías y poco más. Las odas a amadas ( o amados) imposibles, generalmente, sólo se escriben para reclamar la atención de la otra persona, es decir, para intentar conseguir "la vuelta" del sentimiento enviado de ida con el poema, y conseguir que empiece a parecerse al amor.

Y en un viaje de ida, cientos de republicanos, muchos andaluces, algún gaditano llegaron a Latinoamérica. Méjico, Chile, Argentina recibieron de nuevo a los "gallegos" derrotados con los ojos enrojecidos de llorar y añorar una esperanza que se llamó II República Española.

De vuelta, desde esta parte del Atlántico, juramos que "volveríamos a pisar Santiago nuevamente" y, con Carlos Cano, bailamos un tango a las "Madres Locas" de la Plaza de Mayo, "- ...con vida se los llevaron, y con vida los queremos..-". Y fue desde esta "vuelta", desde donde se cursó la orden internacional de detención contra Augusto Pinochet..... Ida y vuelta.


Carlos Slepoy Prada, abogado en la causa abierta, en un juzgado en Argentina, contra las desapariciones y torturas durante el franquismo, hablaba de este viaje de ida y vuelta. En el Ateneo de Madrid durante la presentación de la querella junto a Martin Pallin entre otros, viaje y relación que va mucho más allá de la solidaridad,,, testimonios de víctimas de torturas y una nube de sentimientos encontrados llenaron esa mañana madrileña.

Mientras acá, en España, el intento de abrir un sumario parecido a los desmanes de la dictadura le había costado el puesto al juez Garzón.

Es este ida y vuelta entre partes, entre culturas, y sobre todo, entre gentes, a quienes une el Atlántico y una lengua con las mismas raíces, la que da una nueva dimensión a todo. Ida y vuelta que enriquece al flamenco, ida y vuelta, vaivén, que mece a las barcas y al buque insignia del Castillo de San Sebastián en la Caleta, que convierten a dos personas en amantes. Y una ida y vuelta que nos une y nos hace cómplices en el camino de los derechos humanos.



viernes, 30 de septiembre de 2011

Dicen, digo, que la Caleta es peligrosa, que secuestra voluntades







En los días del veranillo del pomelo, la mar desaparece, se vacía por entero,y es justo este el momento, en el que casi se puede llegar andando hasta el castillo cuando dicen, digo, que puede ser peligrosa. Cuando las barcas se apoyan sobre las piedras como cansadas de navegar por la Bahia.

Digo, dicen, que se ve a un chiclanero recorriendo una y otra vez toda la arena, entre los jartibles mas que morenos renegridos de tanta luz, recogiendo papeles, botes y alguna que otra tarjeta de algún bingo playero.

Dicen, digo, que Astarté aprovecha para arreglar su puerto, su templo, compartido con otros antiguos.

Dicen, digo, que tanta belleza te cause tanta fatiga, que la cabeza se te vaya, que te quedes de piedra y te pase como a Paco Alba y a Fernando Quiñones, te quedes para siempre, haga frío o calor, sople el Levante o el Poniente, mirando y admirando este lugar.

Digo, dicen, que lo mas peligroso es que este lugar te secuestre, al menos tu voluntad y entonces, ya estas perdido, porque ya no abandonaras a Cadiz y te quedaras aquí para siempre, te lo digo por experiencia.