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lunes, 7 de febrero de 2011

Gozar: Conocer carnalmente a una mujer. (RAE)

Muchas veces nos escondemos en la Real Academia de la Lengua para justificar una utilización sexista del lenguaje.
 No voy a entrar, al menos hoy, en la utilización de masculino plural; en el doble sentido de ciertas palabras, dependiendo sean utilizadas para definir a un hombre o a una mujer;  en el diferente prestigio social de la misma profesión según la formulemos en masculino o en femenino.
No, hoy solo quiero traer algunas definiciones que los padres (porque son la inmensa mayoría, hay pocas madres) del lenguaje, la R.A.E, de la Real Academia Española de la lengua.

-          Babosear: obsequiar a una mujer en exceso.
-          Hombre: individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza.-
-           Huérfano: dicho de una persona de menor edad a quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre.-
-          Mujer: que tiene las cualidades consideradas femeninas por excelencia.
-          Niñada: hecho o dicho impropio de la edad varonil, y semejante a lo que suelen hacer los niños, que no tienen advertencia ni reflexión.
-          Periquear: dicho de una mujer: disfrutar de excesiva libertad.
-          Gozar: Conocer carnalmente a una mujer.

Visto lo visto, seria conveniente no acudir al academicismo para justificar un tipo determinado de lenguaje.

jueves, 3 de febrero de 2011

¿Desde la inocencia?¿Desde la coherencia?

Ayer por la mañana, en el transcurso de unos talleres sobre el lenguaje en Sevilla, que se están desarrollando con personas que trabajan en el Ayuntamiento, una de las asistententes comentaba la siguiente anécdota que había vivido con su hijo de cuatro años.
Como todas las noches lee un libro con su hijo, decía que en esta ocasión era un libro de los que intentan explicar y transmitir la idea de los números, las cantidades etc, y que a través de dibujos e ímagenes va detallado esta idea.
En la primera pagina aparecía el dibujo de una casa, junto a esta la pregunta ¿cuantas casas hay?, así le pregunto ella a su hijo, a lo que el niño respondió rápidamente que una. Ya empezaba a tener claro lo que era el concepto de "uno" con el dibujo y la pregunta, avanzabamos correctamente en el camino de la enseñanza.
La segunda pagina el dibujo era de dos plátanos, la pregunta que figuraba al margen de la foto, como es de esperar era: ¿cuantos plátanos hay en el dibujo? El niño con la misma rapidez que en la primera pregunta, respondió: Esta claro dos. Como es normal la madre se sentía orgullosa del chaval, ya sabia antes de empezar la lectura de las capacidades del retoño.
Pero el tema se complicó de forma inesperada en la tercera página. En esta ocasión el dibujo era de tres criaturas jugando al corro. La pregunta : ¿cuantos niños están jugando?. Oscar,  que así se llama el niño, se quedó dudando unos instantes, tras lo cual dijo: uno. No Oscar no, dijo la madre,  pensando que el sueño empezaba a tener sus efectos sobre el raciocinio de Oscar, y que bueno, el tres es mas dificil que el dos. Seguidamente volvió a formular la pregunta: ¿CUANTOS NIÑOS ESTÁN JUGANDO?, un poco mas lentamente. Oscar la verdad con cierto temor porque la madre insistía en la pregunta respondió también mas lentamente para hacerse comprender por la madre: NO LO VES MAMA, QUE  ESTÁN JUGANDO UN NIÑO Y DOS NIÑAS AL CORRO.
La madre se quedó como muda, y le dio la razón al hijo.
(El dibujo que ilustra esta anécdota, corresponde a una carpeta encontrada el los archivos de un instituto en el barrio barcelonés de Sants y fue efectuado por el alumnado de este instituto durante la guerra civil española)

lunes, 24 de enero de 2011

Lo que no se nombra no existe

La afirmación de “que el lenguaje es sexista”, levantó y levanta grandes polvaredas, no es una afirmación gratuita. Yo, personalmente, soy mas de la opinión de que es la utilización del lenguaje es la que puede ser sexista (con grandes reparos).

Si bien es verdad, que normalmente los que batallan por la pureza del lenguaje y su utilización dentro de las normas establecidas, casi siempre esconden una concepción sexista del lenguaje y su utilización. Basta con recordar la polémica con la entonces Ministra de Igualdad Bibiana Aido, cuando utilizo el famoso “miembras”. Los puristas buscaron y rebuscaron en diccionarios, normas etc. lo que entendían como una agresión  a la lengua de una “joven”, “inexperta” y “con poca experiencia” mujer en un gobierno que “ya estaba llamado al fracaso”.

Es cierto que el lenguaje sin utilizar, en un libro sin leer, en un mensaje que no es escuchado no es sexista, pero tampoco lenguaje, este adquiere tal carácter cuando lo manejamos, cuando nos comunicamos con el. Es en el momento de utilización cuando le damos toda la carga cultural y social de los que intervienen en el proceso de comunicación.

Basta con hacer un pequeño repaso a determinadas voces y su diferente significado en masculino y femenino y podemos valorar este “sexismo” en la utilización del lenguaje.

Pero esto, con ser cierto, no es lo que me parece mas importante, creo que el cambio en este sentido es mas un cambio amplio de la sociedad y que la intervención individual tiene menos posibilidad.

A mi me gusta mas hablar de lenguaje excluyente, o mejor dicho, de la utilización de forma excluyente del mismo, escondiéndose tras las normas. El ejemplo de normas excluyentes es directo “el masculino engloba los dos géneros en plural” para determinadas profesiones es el masculino quien define” y un largo etc. Con esta situación lo que estamos haciendo es obviando a mas del 50% de la población, la estamos haciendo invisible, y pese a quien pese, el riesgo real es que “lo que no se nombra no existe”

La solución no es fácil, pasa necesariamente por una reeducación. Pasa por relativizar las normas, no hay que olvidar que es la practica la que provoca el cambio normativo.No tengamos  miedo, es mas, provoquemos los cambios. Si no nos escandaliza que se incorporen a nuestra lengua expresiones nuevas que provienen de otras, parece que si es sexista el oponerse a la incorporación de nuevos términos que solo buscan la presencia de lo femenino en el lenguaje.

Por otra parte, las soluciones fáciles de “os/as” de “@” etc.…, pueden llegar a ser contraproducentes al provocar un discurso lingüístico pobre, repetitivo y que entorpece la comunicación. Seamos creativos, demos mas riqueza a nuestra lengua incluyendo a todas las personas.

Algunas amigas mías, militantes feministas, me han planteado en alguna ocasión, “que la igualdad no es esto” que “la discriminación de la mujer no se arregla con cambiar el lenguaje”, parece obvio, pero en el lenguaje volcamos nuestros valores y es parte de nuestro comportamiento social, si lo cuidamos estaremos cambiándonos también a nosotros mismos.