lunes, 6 de junio de 2011

DIA GRIS, QUE VUELVA LA PRIMAVERA


Amanece un día gris, baja la temperatura y todo empieza a transcurrir, utilizando a Cernuda, entre la la realidad y el deseo. En otra cuestión me costaría trabajo opinar, no suelo opinar de las situaciones con las que no me identifico, pero en este caso, y hablo de INDIGNACION, me siento obligado, aunque sea moralmente, yo me siento INDIGNADO. La prensa, en los últimos días viene recogiendo, el desanimo de parte de la gente que optaron por ocupar plazas desde El Palillero en Cadiz, hasta la plaza de Cataluña pasando por la Puerta del Sol, y esto es triste, al menos yo me entristezco, no por el desalojo de las plazas, que me parece que se ha prolongado innecesariamente, sino por el desanimo.

Algunos fueron a las plazas creyendo que era en estas, donde se iba a regenerar la vida publica del país, otros porque era un foro donde podían expresar lo que en otros sitios, reiteradamente venían planteando sin ninguna audiencia, algunos por pura filosofía de vida, ocupo casas, ocupo plazas, otros por que se sienten antisistema democrático, la mayoría, al menos creo yo, porque estábamos hasta la coronilla de una situación injusta, en la que una crisis que no hemos creado la paguen los mas débiles, en medio de un modo de hacer en los asuntos públicos, donde la crispación, la falta de respeto, la descalificación a priori han sido utilizados como métodos al menos por una parte de lo que llamamos "clase política".

Durante este apasionado periodo se ha puesto de manifiesto que es relativamente fácil, y lo digo con el máximo respeto, convocar, unir con el cabreo como argumento, todos tenemos motivos para estar cabreados, lo difícil, es traducir ese cabreo y movilizar a mayorías sociales, que sean capaces de hacer cambiar las cosas. Y es que aquí puede estar el primer problema.

Se tacha a la democracia actual como falsa democracia, bien, es una opinión, se ponen en marcha el sistema de asambleas con el consenso como método, pero se es incapaz de ser operativo, entonces se cambia el consenso por mayorías mas o menos cualificadas, nadie, como en otras esferas hace una autocrítica de lo incorrecta que era la primera opción, como me suena.

La encrucijada es seria, se puede dar, que la INDIGNACION acabe en frustración si no somos capaces de trasladar esta a todas y cada una de la esferas, personales y colectivas, a nuestra casa y a nuestra organización o sindicato, si no somos capaces de crear en torno a esta el consenso social necesario, si no somos capaces de crear en definitiva una mayoría social.

Evidentemente esta mayoría no se consigue, todo lo contrario, boicoteando constituciones de ayuntamientos que hemos votado, así no. Esta mayoría no se consigue convocando marchas, a propósito una de las marchas mas famosas la monto el Duce sobre Roma. Esta mayoría social no se consigue, despreciando y equiparando a todos los que entienden una manera de intervenir en los asuntos públicos a través de formaciones políticas, es lo fácil, lo poníais se pone cara al "enemigo", pero si buscamos esas mayorías, tendríamos que empezar a distinguir.

Hay, sin duda quien apostara por seguir ocupando las portadas de los periódicos, los comienzos de los telediarios, o los primeros puestos en las búsquedas de internet, posiblemente los mismos que mañana o pasado mañana acaben trabajando como responsables de comunicación en algún partido político, o director de marketing en alguna multinacional, y que conste que me parecería bien, pero posiblemente, el resultado seria la RESIGNACION de los que creemos que esta primavera debiera ayudarnos a cambiar.

2 comentarios:

Nicolás dijo...

Cada uno sabrá el tiempo que lleva indignado. Lo mí ya va para dos años y no le veo fin.

Jesús Herrera Peña dijo...

Fermín, yo soy muy primario y por eso no se me ocurre otra idea, a la hora de esperar los cambios que recomiendan y piden los indignados del movimiento 15-M, que los actos violentos.
Lo siento.
Lamentablemente es la violencia la que hace imponer los derechos.
Si los indignados del 15-M no levantan los adoquines para hacer barricadas, como hicieron los jóvenes del mayo francés 1968, pocos les van a escuchar; pocos les van a respetar; pocos les van a temer.
Esto da para mucha disertación.
Espero estar equivocado.

Un saludo,